Notas y Noticias Orbe 15

10.9.11

La cultura... ¿salvavidas de Europa?

Zygmunt Bauman

Pensadores, políticos y artistas debaten en Wroclaw el presente y el futuro del continente - Zygmunt Bauman: "Lo cultural es nuestro primer recurso económico"

"El futuro de Europa depende de la cultura", aseguró el pensador polaco Zygmunt Bauman en la inauguración en Wroclaw del Congreso Europeo de Cultura que Polonia organiza con motivo de ostentar, por primera vez, la presidencia de turno de la Unión Europea. "El mundo", añadió, "se está transformando en un mosaico de diásporas, en un archipiélago de culturas". Un archipiélago que, según él, al tiempo que aportan riqueza pueden crear una incomunicación babélica; por eso el escritor y pensador polaco abogó por invertir en sistemas de traducción que permitan confeccionar lo que llamó una "nueva biblioteca de Alejandría".

Hay que empezar a dejar de pensar en la cultura como en "una isla autónoma dentro del marco social", señalaba ayer en el mismo sentido el abogado y lobbista cultural Philippe Kern. "En estos momentos hay que situarla en el centro del discurso social y económico de la nueva sociedad", añadía, "y no solo porque actualmente la industria cultural proporciona millones de empleos y supone una parte importante del PIB, ni tampoco porque cuando China quiere desarrollar una economía creativa viene a Europa en busca de talento, sino porque aunque no nos demos cuenta, es nuestro principal recurso económico, como lo sería el petróleo para otros".

"Cuando hablamos de innovación", añadió, "pensamos que solo procede del campo de la tecnología, cuando en realidad es el campo de la tecnología el que bebe de las ideas y tendencias que surgen del campo de la cultura". "Hay que atraer artistas a las empresas, para que con su mirada ofrezcan alternativas", añadía. La cultura, además, tiene una dimensión añadida: crea solidaridad entre la gente y esto es lo que ahora necesita Europa.

Hubo ayer, en Wroclaw, quien insistió en separar o al menos delimitar los conceptos de cultura y arte, aunque tampoco faltaron quienes lo querían difuminar. Para el profesor de Economía de la Cultura de la Universidad de Venecia, Pier Luigi Sacco, las nuevas tecnologías nos permiten llevar encima un entero estudio cinematográfico en un ordenador portátil que no sólo nos ofrece la posibilidad de crear, sino de saltarnos la figura del intermediario y -más importante- producir arte sin necesidad de retornos económicos para financiarlo.

No pensaba lo mismo el director de la Kunsthalle de Viena, Gerald Matt, para quien una cosa es la cultura y otra muy distina el arte que realiza a título individual una persona. Matt apuntó una interesante paradoja para estos tiempos de crisis y deuda, cuando la fiscalidad está sobre el tapete y las grandes fortunas apuntan a un reforzamiento de los mecenazgos en el modelo de Estados Unidos. "El dinero que llega a las instituciones", dijo, "es igualmente público, tanto si llega del Estado a través de los impuestos como si procede de donaciones privadas que, finalmente, son deducciones fiscales y por consiguiente impuestos. En este último caso sucede que es el individuo en cuestión quien decide a qué dedicar los fondos y cómo gastarlos, con criterios personales y en ocasiones muy banales o volubles. Personalmente prefiero que sea el Estado que lo reparta porque tiene una mayor continuidad y neutralidad".

El fotógrafo Oliviero Toscani, maestro de la provocación, no comulgó con nadie: "el Estado es un estorbo", dijo, "una máquina de mediocridad gestionada por burócratas a quienes la creación artística, que por definición es subversiva, les parece un anatema".

Zygmunt Bauman, que ha escrito especialmente para este congreso el ensayo Cultura en el líquido mundo moderno, en el que Polonia se reivindica como la potencia cultural de la Europa del Este, adoptó la figura del viejo sabio que reivindica. Ante el presidente polaco Bronislaw Komorowski y otras autoridades, en el Centennial Hall, un edificio emblemático en la historia de la arquitectura construido a principios del siglo XX por el arquitecto Max Berg, Bauman pidió a los asistentes que dejaran de ver la televisión durante los cuatro días del congreso para no contagiarse del pesimismo. También reclamó la herencia cultural europea como la mejor arma para salir de la crisis. Enlazando con el eje sobre el que Polonia ha articulado su presidencia, el de la diversidad, Bauman ció a Gadamer recordando que la diversidad es el mayor tesoro que Europa puede dar al mundo y a Steiner cuando asegura que el viejo continente morirá cuando deje de prestar atención a los detalles.

En una ciudad emblemática como Wroclaw, que ha sido bohemia, polaca, alemana, parte del Imperio Austrohúngaro, prusiana, alemana y de nuevo polaca, y donde las cicatrices de la última guerra todavía son visibles, Bauman reclamó el viejo espíritu del Imperio Austrohúngaro, al que la ciudad, que entonces se llamaba Breslau, capital de Silesia, perteneció.

De cómo los tiempos han cambiado desde la última guerra que supuso la expulsión de los ciudadanos alemanes y la llegada de polacos procedentes de la parte oriental del país que ganó Bielorrusia, da fe esta anécdota relatada por el alcalde de Wroclaw. A mediados del siglo XIII, los invasores mongoles llegaron a la ciudad, la destruyeron y la saquearon, aunque no pudieron ocupar el castillo. Recientemente, explicó, el embajador de Mongolia en Polonia visitó Wroclaw y en un acto oficial escuchó el relato de aquel bárbaro episodio. Cuando tomó la palabra, en lugar de ofenderse, dijo: "¿Qué importa quién ganó y quién perdió? Lo importante es que fue entonces cuando nos conocimos por primera vez".




De Eno a Penderecki y de Wajda a Radiohead

Paralelamente al congreso, la ciudad rebosa de ofertas culturales o de sorpresas, como la de cruzarse con personajes de la talla de Andrzej Wajda en una librería. Por su parte, el artista y músico británico Brian Eno presentó ayer una instalación multimedia en la gran fuente de Wroclaw. Eno utiliza la superficie de la fuente y crea una cortina de partículas de agua de 120 metros cuadrados sobre la que proyecta imágenes y para la que ha creado una música hecha de sonidos abstractos.

Wroclaw es también un laboratorio de hibridación y de sorprendentes encuentros, como el de ayer entre el veterano compositor polaco Krzysztof Penderecki y el guitarrista del grupo Radiohead Jonny Greenwood. Entre otras exquisiteces ofrecieron la pieza Polymorphia, de 1960, así como la más reciente There will be blood o el estreno de 48 responses to Polymorphia. Hoy, Penderecki compartirá el mismo escenario con Aphex Twin.

En torno a la gran cúpula de Max Berg, varios artistas han realizado instalaciones. La más potente, la del escultor polaco Miroslav Balka: una pieza sobria, negra, de grandes dimesiones, muy en el estilo de este creador obsesionado por la memoria.

Pero si hay un arte que ocupa el corazón de los polacos es el teatro. La oferta es muy variada, desde la última pieza escrita por el director Krystian Lupa hasta la participación del Teatr ZAR.

J. M. MARTÍ FONT (ENVIADO ESPECIAL) - Wroclaw - 10/09/2011

El País, España

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28.10.10

Los derechos de Ciudadanos y Artistas en la era digital (Español&English)



Carta por la Innovación, la Creatividad y el Acceso al Conocimiento



Introducción
La sociedad de la información y el nuevo contexto digital han supuesto una revolución en la forma de crear conocimiento y cultura, y, sobre todo, en la forma de acceder a ellos. Ciudadanos/as, artistas y consumidores/as han dejado de ser sujetos pasivos y aislados/as frente a la industria de producción y distribución de contenidos. Ahora cada persona colabora, participa y decide de forma más directa y democrática.
La tecnología, como puente, permite que las ideas y el conocimiento fluyan; acabando así con muchas de las barreras geográficas y tecnológicas que impedían compartir; proporcionado, además, nuevas herramientas educativas y propiciando la aparición de nuevas fórmulas de organización sociales, económicas y políticas. Esta revolución es comparable a la que provocó la imprenta.

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Leer texto completo:
http://fcforum.net/es/


Incluye soluciones legales, inmediatas y urgentes:
http://fcforum.net/es/charter_extended




English text:
A broad coalition from over 20 countries, of citizens, users, consumers, organizations, artists, hackers, members of the free culture movement, economists, lawyers, teachers, students, researchers, scientists, activists, workers, unemployed, entrepreneurs, creators…,
invites all citizens to make this Charter theirs, share it and put it into practice.
We invite all governments, multinationals and institutions urgently to listen to it, understand it and enforce it.
http://fcforum.net/



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15.5.10

Un nuevo homínido da pistas sobre el origen del hombre


La especie vivió en África hace casi dos millones de años
ALICIA RIVERA - Madrid - 09/04/2010

Una nueva especie de homínidos, tal vez ancestral de la línea evolutiva humana, ha hecho su aparición en la paleontología mundial de la mano de dos esqueletos fósiles parciales, uno de un joven de 10 a 13 años y otro de una hembra de unos 30. Tienen rasgos antiguos, de los australopitecos que precedieron al género Homo, pero también algunas características más evolucionadas, como los dientes pequeños, y, con sus casi dos millones de años, suman todos los ingredientes para suscitar la fascinación de los científicos que estudian la transición crítica -precisamente en aquella época- que daría origen a los Homo erectus, la primera especie humana que salió de África.
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Sus descubridores creen que la nueva especie, bautizada Australopithecus sediba, está en nuestra línea evolutiva precisamente como antecesor de H. erectus. Según otros expertos, podría tratarse de un australopiteco paralelo a la línea evolutiva humana y que se extinguió.
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El primer fósil de A. sediba, una clavícula, no lo encontró el paleontólogo Lee Berger (Universidad de Witwatersrand) que hoy presenta el hallazgo en la revista Science, sino su hijo de nueve años, Matthew, que acompañó a su padre en la excursión de rastreo por una zona de cuevas cercana a Johannesburgo, seleccionada con ayuda del Google Earth. Fue el 15 de agosto de 2008, y si Mattew encontró el fósil nada más llegar al lugar (Mapala), igualmente rápido fue el padre, que giró la roca que le mostró su hijo y encontró una mandíbula con un diente. Eran las primeras piezas del individuo joven. Menos de un mes después, Berger, acompañado por una docena de colegas en esa ocasión, descubrió el segundo esqueleto, el de la hembra.
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Cerebro pequeño
Los científicos explican que aquellos individuos medirían 1,27 centímetros de altura; la hembra pesaría unos 33 kilos y el chico unos 27; tenían un cerebro pequeño (entre 420 y 450 centímetros cúbicos frente a los 1.200/1.600 del nuestro); sus dientes eran pequeños, sus brazos y piernas largas, y las manos fuertes.
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Los fósiles han sido datados por Paul Dirks (Universidad James Cook, Australia) y sus colegas mediante diversas técnicas y afirman que tienen una edad de entre 1,95 y 1,78 millones de años.
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Los fósiles están bien conservados, probablemente porque aquellos dos homínidos, y otros animales cuyos restos aparecen alrededor en los sedimentos, cayeron a una cueva y fueron arrastrados hasta una laguna subterránea y no accedieron a ellos los carroñeros.
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Berger afirma que no se puede fijar con exactitud la posición de su A. sediba en el árbol evolutivo de los homínidos ni su relación con los primeros Homo. Pero dice: "Podemos afirmar que esta nueva especie comparte más rasgos derivados con los Homo primitivos que otras especies de australopitecos conocidas y, por tanto, puede ser ancestro del género Homo o un grupo hermanado con un antecesor previo que sobrevivió durante un tiempo después de la aparición del Homo".
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11.11.09

Entrevista Jonathan Littell (Las benévolas)

Jonathan Littell




"La cultura no nos protege de nada. Los nazis son la prueba"
"Lo que me gustaría que aportara este libro es que hoy existen caminos éticos que se pueden seguir gracias a lecciones como aquélla"


Una novela de casi mil páginas sobre un asesino nazi se ha convertido en el libro del año en Europa. Jonathan Littell asegura que con Las benévolas quiso responder a una cuestión: la naturaleza del crimen de Estado.
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Hay que ser muy chulo para marcarse un libro de casi mil páginas sobre algo tan recurrente como el nazismo o el Holocausto, ganar el Premio Goncourt y ni molestarse en ir a recogerlo. Hace falta andar muy sobrado para conseguir las bendiciones de los popes de la literatura mundial como un salvador de la novela y después venir a decir que no sabe si volverá a escribir otra.
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Pero así es Jonathan Littell, un autor raro y controvertido, un tipo que manifiesta cierto aire de superioridad si se le insiste en algo que le molesta; que es políglota y nómada, entre nihilista y revolucionario -trabajó en ONG en Rusia y Chechenia-; que parece claramente desubicado en este periodo de la historia, amante de la cultura griega y de la música antigua; que nació en Estados Unidos (Nueva York, 1967), pero escribe en francés, su otra lengua madre: la de un país al que fue a caer con tres años y del que ha acabado escapando también para refugiarse desde hace un año en Barcelona.
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Por su nueva ciudad pretende que le dejen tranquilo, que nadie salga en su busca, esconderse de todo el ruido mundial que ha terminado armando Las benévolas (RBA en castellano. Quaderns Crema en catalán), una vasta y magistral novela que se adentra en el corazón de todas las tinieblas de la mano de Maximilian Aue, un verdugo nazi encargado de exterminar sin miramientos todo lo que se le ponga por delante.
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En Francia fue el libro del año la pasada temporada. A medida que aparecen las traducciones en los más de 20 países que han comprado sus derechos, sigue creando auténtico asombro por su ambición, por su contundencia, por cómo consigue desmontar tópicos y despojarnos de incertidumbres que nos dejan todavía más desnudos y sin respuestas ante el horror. La semana próxima se publica en España.
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PREGUNTA. Se le podría describir a usted como todo un renegado.
RESPUESTA. ¿Cómo dice?
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P. Para entendernos, renegado puede ser algo aplicable a quien se niega a escribir en su lengua materna, por ejemplo.
R. Bueno, el francés es como si lo fuera también. Me eduqué allí.
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P. Es bilingüe desde niño entonces.
R. Sí, sí.
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P. Pero lo ha elegido como idioma de expresión literaria y eso ya es algo. ¿Por qué?
R. Quién sabe. Yo no lo puedo explicar más allá de porque me gusta.
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P. ¿Le gusta o es un compromiso estético?
R. Bueno, tengo una relación especial con la tradición literaria francesa, pero con la estadounidense también. Uno de mis escritores de referencia es Herman Melville. No es algo exclusivo. Mi ruso también es bueno, pero no escribiré en ruso.
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P. ¿Por qué ha escrito una novela sobre el nazismo si es algo sobre lo que se ha insistido tanto?
R. Bueno, sí, se ha escrito mucho. Pero eso no significa que se hayan respondido todas las preguntas. Aquí, en Las benévolas, el tema es el verdugo, el asesino, sobre el que también se ha escrito, pero yo he querido acercarme a ello desde un punto de vista diferente, con otra perspectiva. Y la cuestión sigue sin contar con respuestas adecuadas. Me fascina el tema del verdugo en general, más en el mundo nazi. Ahí se puede estudiar a fondo, hay mucho material, documentos, unos a disposición de los alemanes, otros que lo han estado a mano de los soviéticos... Por eso lo situé en ese periodo. No quería centrarlo en una época actual, más contemporánea. Se podría, pero...
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P. Además, se adentra usted, efectivamente, en la campaña rusa, que es lo más parecido al Apocalipsis que ha conocido la historia de la humanidad.
R. Cierto. Lo que fue el gran meollo de la guerra ocurrió en el Este. Yo, que me crié en Francia, sé que se le ha dado mucha importancia a la ocupación, la Resistencia y todo eso, pero no deja de ser poco más que un escaparate frente a lo que fue el enfrentamiento entre los soviéticos y los alemanes. Eso fue la esencia de la guerra.
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P. Sin embargo, para la novela, Rusia cumple el cometido de escenario también porque se sitúa ahí, pero le sirve para abordar lo que fue por entero un fenómeno como el nazismo.
R. Ése era el objetivo, no sé si lo he logrado o no, pero lo he intentado.
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P. Una de las cosas que más impactan del libro es que la filosofía, la ideología nazi, su manera de concebir el mundo estaba cimentada en bases culturales muy fuertes. Lo demuestra Max, el protagonista.
R. Algunos historiadores no estarían de acuerdo con eso.
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P. Sí, pero más con usted, que en su libro lo desmenuza perfectamente.
R. Ya, es que he sido criticado precisamente por ello.
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P. Está claro que las conclusiones a las que llegaron fueron salvajes, pero las bases eran muy fuertes.
R. Si usted lo dice, ¿qué puedo añadir? No debería comentar el resultado. Hay muchas opiniones, yo tengo la mía, pero, en fin. No voy a ser yo quien juzgue. He intentado, desde luego, adentrarme en las bases de su ideología, he leído muchísimo sobre esto, pero tampoco todo, ni en alemán. Por ejemplo, fui incapaz de terminar Mi lucha. Creo que comprendo el sentido de muchos aspectos de su ideología, pero hay muchos otros que no conozco. Los más emocionales son los que me resultan más ajenos, por ejemplo.
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P. Ya, lo que le digo es que esa aproximación sorprende, me parece muy novedosa y atrevida en una novela.
R. Desde muy joven, recuerdo que parecía algo más o menos refrendado que el comunismo ha sido una ideología más seria que el fascismo. Que tenía su propia racionalidad, su sentido interno y nadie se tomaba demasiado en serio a los nazis. Cuando me puse a investigarlo, me di cuenta de que su ideario también se basaba en raíces sólidas. Sus diferencias con el fascismo, su pensamiento económico, todo eso es complejo. Me pareció que era una visión del mundo muy construida, que no sólo se reducía a lo que un loco vociferaba por la radio, aunque eso también funcionara.
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P. ¿Se ha pecado de un desprecio y una minusvaloración ligera del enemigo en ese aspecto?
R. Tampoco. Hay que prestar atención a lo que los intelectuales de la época pensaban, sin ir más lejos. Los franceses, por ejemplo. En los años treinta, el estalinismo ya había eliminado a millones de personas, mientras que los nazis iban por unos miles de víctimas. Así que hacia el año 1937, Hitler parecía hasta una opción válida para muchos, eso sin entrar en factores de clase social. Si pertenecías a una familia acomodada, lo más probable es que te aliaras a la derecha y si no, a la izquierda, siempre con excepciones. Supongo que en España, lo mismo. En ese momento, con esa situación, el nazismo era una opción que después perdió todo crédito por los resultados. También debía haber caído el comunismo entonces, pero como ganaron la guerra, pudieron sobrevivir casi cincuenta años más.
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P. Una de las conclusiones que se pueden sacar en este aspecto es que no podemos sentirnos seguros ni siquiera acorazados por la cultura.
R. Desde luego. Sólo los ingenuos pueden creer que la cultura te ayudará a ser majo.
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P. ¿Ni eso nos vale?
R. La cultura no nos protege de nada. Los nazis son la prueba. Puedes sentir una admiración profunda por Beethoven o Mozart y leer el Fausto, de Goethe, y ser una mierda de ser humano. No hay conexión directa entre la cultura con C mayúscula y tus opciones políticas.
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P. O éticas...
R. Eso mismo. Lo que trato de mostrar, de todas formas, con un personaje como Max es que también, en un periodo de la historia, aliarse con los nazis, para muchos, fue una opción ética. No es que eligieran ponerse de parte de los malos. Igual que los comunistas, optabas por una cosa u otra. Ser un demócrata, también. Incluso ahora, que ser un demócrata supone formar parte de un lado que a veces ampara cosas horribles, que tiene sus errores. Los que eligieron a los nazis, lo hicieron siendo conscientes de que tomaban un camino para ellos ético, cuyos errores o imperfecciones debían ser mejorados.
P. Pero todo aquel fracaso, aquel derrumbe ideológico nos ha hecho mucho más vulnerables, inseguros, nos ha dejado desnudos.
R. Así es la vida.
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P. ¿Quería probar en su libro que no queda nada a lo que aferrarse después de aquello?
R. No soy un relativista.
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P. Ah, no.
R. De ninguna manera. Mi trabajo lo que pretende es ayudar a comprender mejor las decisiones que cada uno tomamos y por qué las tomamos. Yo tengo las mías, mi propia ética, y no creo que ya sólo dispongamos de dos. Si tienes suerte, eliges las más decentes, incluso en tiempos difíciles podemos optar por cosas adecuadas, que eso es lo difícil. Hoy prácticamente nadie cuestiona el valor ético del capitalismo o la democracia y mira que hay cosas que se pueden cuestionar. Lo que me gustaría que aportara este libro es que hoy existen caminos éticos que se pueden seguir gracias a lecciones como aquélla. Aunque también ocurre que muchos chicos y chicas de cualquier Estado americano eligen marcharse a Irak a torturar gente. Éticamente están muy confundidos, está claro. Pero se puede entender esta confusión cuando existen juristas que en ese país legitiman la tortura, ¿qué puedes esperar? Cuando se les da una formación militar con arreglo a eso, ¿qué esperas? Si se pasan de la raya, ¿qué importa? O cuando contratas mercenarios para hacer el trabajo sucio, pues no deberían sorprendernos según qué atrocidades. No hay reglas. El problema es que las barreras que nos ponen no son sociales. No puedes esperar que alguien no te torture porque sea un buen tipo y se apiade, debes exigir que nadie torture a nadie, sencillamente porque existen leyes que lo prohíben y que eso se castigue.
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P. El caso es que contra el relativismo tampoco vamos a resucitar un absolutismo de blancos y negros. ¿Cuál es la salida?
R. Cuando Dios desaparece, se nos presenta un dilema. Los valores deben referirse a algo, deben venir de algún lugar. En un mundo sin Dios, era difícil implantar un sistema ético y moral. Las ideologías vinieron a hacerlo, a reemplazarlo, pero también fracasaron, así que ahora no tenemos nada. Y los iPod no van a construirlo. Ni la venta y la compra o la publicidad. Estos valores en los que estamos del consumismo, el ganar dinero, no son nada. Nuestra sociedad se desliza por la memoria que le queda de haber formado parte de los buenos. Vive de los restos.
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P. Y cuando dice que nos deslizamos, ¿ni siquiera usted confiesa contar con una sólida moral?
R. No digo que yo no la tenga, creo que la sociedad carece de eso.
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P. En Estados Unidos, ahora hay más predicadores que nunca en la tele. ¿De dónde salen?
R. Mientras Estados Unidos retrocede hacia la religión, Europa regresa al nacionalismo, a las políticas de identidad. Cataluña es un buen ejemplo, los vascos, los belgas. Incluso los franceses, con ese Ministerio de Inmigración e Identidad nacional que ha creado el nuevo Gobierno. Hay crispación con los valores de identidad, lo que me parece muy negativo. Por otra parte, los intentos de construir ideologías positivas se basan en el ecologismo, la antiglobalización, son muy infantiles, inmaduras.
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P. ¿Lo que se ha dado en llamar buenismo?
R. No es que se basen en eso, hay críticos, como Chomsky, muy brillantes. Tampoco digo que haya que crear una nueva ideología; simplemente, que si existe la posibilidad de que emerjan nuevos valores, basados en el respeto por los seres humanos y por este mundo, bienvenidos sean.
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P. Pero la batalla ideológica sigue en pie. Más dulcificada, pero sigue en pie. Y en eso, los neocon, que serían la extrema derecha de nuestros días, parecen contar con ventajas.
R. Los neocon están acabados. En Estados Unidos, sin duda, les queda un asalto.
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P. ¿Bush ha arrasado con todo, incluso con lo suyo?
R. Sí, si lo miramos bien, ¿qué son los neocon? Son gente que intentaron asaltar el poder ya con Nixon, Reagan y Bush padre y fracasaron porque nadie los tomaba en serio. Con Bush hijo lograron implantarse y su gestión ha sido un fracaso estrepitoso. Ya está, se acabó, fuera. Han fracasado.
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P. Bueno, lo intentaron hace años, no lo lograron, pero con el tiempo sí. ¿Quién le dice que ahora no existen otros más radicales que alcanzarán el poder en unos años?
R. Entonces no les admitían por radicales. Reagan y Bush eran muy de derechas, pero no tanto como los Richard Pearl, Cheney o Rumsfeld y Wolfowitz. Por eso tampoco Bush ha contado con la gente de su padre. Bush Jr y Rove lograron una alianza en el Partido Republicano entre los neocon, los fundamentalistas religiosos y los liberales. Incluso los fundamentalistas y los neocon son diferentes. A los primeros lo que les interesa son comportamientos culturales, abortos, moral, y les da igual invadir países o la política exterior. Eso son planteamientos neocon y son los que han fracasado totalmente. La han jodido, se han ido al carajo y han dejado al país mucho peor de lo que lo encontraron. La cuestión para ellos es cómo salirse de Irak o Afganistán lo antes posible.
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P. Ya, ya, pero, ¿quién le dice que no volverán?
R. Sí, aunque lo que la gente teme ahora es a los fundamentalistas religiosos. Los neocon eran un puñado de universitarios que no representaban a nadie, los otros han tejido toda una red de poder, con mucho dinero, son peligrosos de verdad. Gente que promueve ejércitos privados, uso de armas, esos sí que tienen peligro.
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P. ¿Son lo más parecido a un nazi entre lo que se puede encontrar en estos tiempos?
R. No me gusta comparar, es algo diferente. No digo que un buen día no den un golpe de Estado. Lo que alientan son gente armada hasta los dientes que para un demócrata pueden llegar a resultar molestos. Dan miedo los ejércitos privados, ya he tenido experiencias con ellos en sitios como Chechenia.
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P. Usted ha pasado parte de su vida en Rusia.
R. Sí, cinco años. Dos años en Chechenia y el resto en Moscú.
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P. ¿Cree que el foco sobre Rusia se ha descuidado y que han ocurrido cosas graves por allí mientras el mundo miraba a otra parte?
R. Rusia, definitivamente, se ha convertido en un Estado fascista. Es evidente. La ideología oficial es racista hasta los huesos.
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P. ¿Qué se podía esperar de un dirigente del KGB como Putin?
R. Ya, aunque no creo que esta situación pueda perpetuarse, es muy débil. Una salida para Rusia es posible, éste es como el último aliento del sistema anterior y pueden perder el control hasta el punto de que surja algo interesante. Los rusos demócratas no están del todo desesperados, ven que merece la pena porque algo se puede hacer.
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P. Ya pero, mientras tanto, todo el panorama da mucho miedo.
R. Claro, Rusia es un país terrorífico. Tengo un amigo íntimo árabe que vive allí al que le han dado unas puñaladas mientras iba a su apartamento en Moscú. Es horrible.
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P. ¿Usted llegó a tener problemas con las autoridades?
R. En Chechenia, constantemente. Y eso que terminé allí mi labor en 2001, cuando todavía no había tanto conflicto.
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P. ¿Qué hacía?
R. Trabajar para una ONG. Acción contra el Hambre.
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P. Cuando terminó, ¿dónde fue?
R. Trabajé sobre el terreno unos cuantos años y después decidí dejarlo para, por ejemplo, escribir este libro.
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P. ¿Cuánto tiempo le llevó? Aunque es uno de esos libros que se escriben en la cabeza a lo largo de una vida.
R. En fin, me lo han preguntado 20 veces, así que lo sabrá.
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P. Ya, pero cuéntelo.
R. Pues pasé muchos años meditándolo, y me llevó unos cinco años trabajar a fondo en él, incluyendo la investigación, la escritura, la corrección... La escritura en sí duró poco.
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P. ¿Y no le parece que el resultado es demasiado?
R. ¿Qué?
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P. Pues que se necesita a lo mejor menos de lo que ha escrito para dejar claro todo.
R. No lo entiendo.
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P. Que el trabajo suyo a lo mejor apabulla.
R. No. ¿Por qué?
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P. A veces parece excesivo.
R. Mire, es lo que tiene que ser... No sé.
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P. Es cierto que cada libro tiene su propia medida, su cuerpo.
R. Bueno, yo me empeñé en conseguir lo que me propuse, que lo haya logrado es otra cuestión.
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P. ¿Y qué quería conseguir? ¿Algo parecido a lo que se ha dicho, un Guerra y paz de nuestro tiempo?
R. No, no, no, qué va. Sólo responder a una pregunta sencilla que me planteaba. Y me llevó a algo demasiado largo para lograr una respuesta.
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P. ¿Cuál era la pregunta, la gran pregunta que se planteó?
R. La naturaleza del crimen de Estado.
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P. ¿La naturaleza del mal también?
R. Para mí, lo que es el mal no tiene tanta importancia, eso hay que dejarlo en manos de perspectivas religiosas. El mal es un resultado, no es algo trascendente, ni el bien tampoco. Son acciones que no remiten a estados ajenos al ser humano, dependen de la voluntad de las personas.
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P. Seguramente, ha leído lo que Vargas Llosa dijo de su libro.
R. Eh, pues no recuerdo.
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P. Dijo que era un libro impresionante pero que no dejaba resquicio de esperanza.
R. Ya, es que yo no creo en la esperanza. No tengo esperanza en nada. Si nos fijamos en el mundo, es todo un espanto. Ser una persona decente se pone difícil. En Occidente creíamos que habíamos encontrado un equilibrio, pero para el resto de la humanidad, la vida es una pesadilla.
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P. ¿Y no hay solución, no ve solución?
R. Todos vamos a morir, ¿qué quiere que esperemos?
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P. ¿No hay un hueco para la belleza?
R. Bueno, sí. La belleza está por todas partes.
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P. Menos en su libro.
R. Hay muchísima belleza en mi libro.
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P. Quizás arrasada por todo lo que le rodea.
R. Hay mucha, una puesta de sol bonita lo es, ocurra lo que ocurra. Da lo mismo que la contemplemos desde el Tibidabo que desde, no sé, cualquier sitio. No cambia.
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P. A lo mejor son los ojos de quien observa los que pueden ensuciarlo todo, hasta lo bello. Nos resistimos a ver el mundo a través de esos ojos.
R. Puede ser. La belleza existe a pesar de los seres humanos. Si todos desapareciéramos de este mundo, no acabaríamos con ello. La belleza no depende de quién la observe. Por supuesto que contamos con ella creada por los seres humanos, el arte, sin ir más lejos, pero la belleza existe, naturalmente.
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P. También la belleza se puede retorcer por personajes como éstos.
R. ¿Por quiénes?
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P. Por los nazis.
R. No, eso es demasiado simplón. Eso es propio de los psicópatas. Buscar la belleza o la excitación en el crimen. Pero en el caso del nazismo, hasta los crímenes, que eran una estrategia de Estado, debían ser ejecutados por gente de lo más normal.
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P. ¿Qué piensa de aquellos intelectuales, críticos, víctimas que no creen legítimo escribir del Holocausto si no se ha tenido nada que ver con la experiencia? ¿No les teme?
R. Me importan poco las reacciones, tampoco creo que se deba limitar a nadie. Todos tenemos derecho a un punto de vista.
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P. ¿Y ha encontrado las respuestas que se planteó?
R. Diría que algunos elementos se aclararon. Pero no creo que exista una respuesta. En fin, ya saben cómo funciona ese sistema, cómo se organiza el terror de Estado, puede que se me hayan aclarado cosas aunque persisten, para mí, misterios.
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P. ¿Se puede imaginar cómo fue?
R. Sigue siendo un misterio para mí. El hecho de organizar asesinatos masivos, el hecho de que sólo una persona pueda matar a otra me resulta extraño, raro, que mientras estamos aquí alguien pueda estar torturando en un sótano a un ser humano. Y eso que me he cruzado en la vida con gente que lo hace, con gente que ha asesinado, torturado con sus propias manos. A muchos. Pero aun así, me resulta extraño que en su cabeza quepa querer a sus hijos, a su familia y al tiempo torturar a sus semejantes o a hijos de otros. Intenté analizarlo y verlo a través de los ojos de Max, incluso él mismo trata de entender a quienes le rodean.
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P. ¿Por qué dio a la estructura del libro una forma musical?
R. Está bien contar con el contrapunto.
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P. Así que Bach tiene mucho que ver con este libro.
R. Sí, sí, por supuesto. Me gusta mucho.
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P. Pero si ha dicho que no le queda esperanza y Bach proporciona bastante.
R. Me proporciona belleza, no esperanza. Es bueno saber que ha existido gente que concibe el mundo como Bach. Él creía en Dios, creaba para Dios, su música depende de inspiraciones teológicas, en lo que creía. Yo no lo comparto, pero me quedo con toda la belleza. Bach es precioso, pero nunca evitaría que una persona hiciera daño a otra, aunque me puedo equivocar.
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P. Es que Bach trasciende lo teológico. Atraviesa lo divino y toca el alma de agnósticos y ateos también.
R. La fuga es una expresión musical del misterio de la Santísima Trinidad. Tres partes en una.
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P. La Trinidad, ¿no es puro relativismo?
R. Claro, claro, pero para los cristianos es fe.
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P. Ya, un dogma. Pero un dogma que viene a ser relativo: tres partes para un fin, tres prismas para un objetivo. Es el colmo de la relatividad. ¿Y usted toca algún instrumento?
R. No, no. Me gusta la música antigua y barroca, Purcell, Monteverdi. El siglo XIX, ya no tanto.
-
P. ¿Y Wagner?
R. ¿Wagner? No, por Dios. ¡Qué horror! Mi límite está en Beethoven. Después de eso, me pierdo, puedo aguantar a Chopin.
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P. ¿Por qué no le gusta Wagner?
R. Porque es insufrible. Es como una papilla, pesada, pastosa. Menos mal que después, con Debussy y Schönberg, regresa la forma, aunque sea una forma discutible, pero es una forma.
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P. Aparte de la búsqueda de respuestas, este libro denota una ambición profunda. ¿Cuál era, artísticamente?
R. Hacer una obra bien armada.
-
P. Además ganó el Premio Goncourt...
R. Hice todo por evitarlo pero, por desgracia, sí, me lo dieron.
-
P. Pero no lo recogió.
R. No lo quería.
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P. ¿Por qué? ¿Por qué rechaza un premio que tanta gente ambiciona?
R. No creo que los premios tengan que ver con la literatura. Tienen más que ver con la publicidad y el marketing, pero no con la literatura. No me gusta eso.
-
P. Sí, pero bueno, es un buen premio, bien dotado, puede vivir ahora en Barcelona tranquilamente gracias a su impacto...
R. Me vine aquí antes. Sí, el dinero está bien, es otra cosa. Es que no me gusta la competencia y toda esa basura, a no ser que te interese más el estatus social que el arte. Tampoco escribí este libro para ganar dinero, eso lo puedo asegurar.
-
P. ¿Qué es para usted la literatura? ¿Cómo se contagió de ella?
R. Leyendo.
-
P. ¿Y qué es lo que leyó que le hiciera desear ser escritor? Porque hay libros que lo contagian y otros que no.
R. Desde luego, hay autores que me marcaron, Bataille, Kafka, Beckett, Melville... Y otros tantos.
-
P. ¿Es de los que creen que la novela ha muerto?
R. Sé que existe ese debate, pero no le veo mucho sentido. Mis gustos literarios son prosísticos, incluso sigo descubriendo cosas que me impactan. No veo que haya que arreglar el género.
-
P. Ese desprecio que dicen que ha mostrado usted por la cultura estadounidense, ¿es cierto?
R. No, no.
-
P. ¿Se le ha malinterpretado?
R. La gente ha escrito tanta porquería sobre mí que no le doy importancia. Hay elementos de esa cultura que no me gustan nada, pero no me puedo quejar. Desprecio ciertas maneras conservadoras, retrógradas y fascistas de ella, ese consumismo obsesivo, pero hay cosas muy interesantes al tiempo.
-
P. ¿Se siente un miembro de ese club de Bartlebys que fundó Enrique Vila-Matas?
R. Bartleby el escribiente es un libro que me fascina. Ese personaje que no dejaba de decir que preferiría no hacerlo, en cierto modo, fue mi actitud con el Goncourt, que pasaran de mí.
-
P. ¿En qué anda metido ahora?
R. Pues en nada. Apenas tengo tiempo para concentrarme en cosas serias con todo esto.
-
P. Pero, ¿escribe?
R. No.
-
P. ¿No quiere escribir otra novela?
R. Ya veremos. Me paso la vida en cosas que me vienen de este maldito libro, estoy harto.
-
P. ¿Maldito libro? ¿Ya lo odia?
R. No, haberlo escrito, no. Pero todo esto. Repetir esta entrevista 30 o 40 veces...
-
P. No da muchas.
R. Demasiadas para las que yo concedería. No le veo sentido a no ser que surjan cosas nuevas. Hay que hacerlo, es parte de su trabajo también, deben vender periódicos, es puro comercialismo, no tiene nada que ver con otra cosa. He hecho algunas entrevistas interesantes en las que han surgido algunos elementos nuevos y entonces valen.
-
P. ¿En ésta ha dicho algo nuevo?
R. No.
-
P. Pues añádalo.
R. No tengo más que añadir. –

JESÚS RUIZ MANTILLA
El País 27/10/2007

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1.11.09

492 años de la Revolución (Reforma) Protestante

Juan Calvino



De aquí que no es accidente que los primeros países en industrializarse fueron quellos que asumieron los principios de la Reforma protestante o, para decirlo mejor, de la revolución protestante.


Por Claudia Hernández


Este 31 de octubre se cumplieron 492 años de la mal llamada Reforma Protestante. Decimos que es un nombre inapropiado porque más que una simple reforma, se trató de una profunda revolución que no sólo cambió un sistema de creencias y valores, sino que constituyó la plataforma para el posterior desarrollo de la ciencia, la cultura y una economía de mercado basada en la eficiencia.

De hecho, Max Weber, conocido sociólogo y filósofo alemán ha planteado la existencia de una estrecha relación entre la reforma protestante como acontecimiento histórico y el posterior desarrollo del sistema capitalista. Por supuesto que no en su versión de capitalismo salvaje como lo conocemos hoy en día.

La tesis de Max Weber está fundamentada mayormente en los aportes del reformador francés Juan Calvino, sin duda alguna el más grande de los teólogos protestantes. Conforme a estos planteamientos, Calvino habría aportado una visión diferente en términos de estructura administrativa para los negocios, el Estado y sus instituciones.

Tal enfoque rompía con la estructura jerárquica vertical en la que, por ejemplo, el presidente está colocado en la cima. Para Calvino primaba y se imponía el criterio de equidad e igualdad.

Su cosmovisión no vertical, más bien planteaba un tratamiento horizontal en término de la división del trabajo. De esta manera, el presidente no es el primero entre sus iguales, es sencillamente el presidente, pero con un rol diferente; un conserje o un jardinero no es el último entre sus iguales, sigue siendo igual, pero con un rol diferente.


La genialidad calvinista (y de aquí su maravilloso resultado) fue introducir la persona de la divinidad en el sistema. Y puesto que se trataba del absoluto, tenía que introducirlo de manera que El (Dios) lo permeara todo.

Para introducir la eternidad en la temporalidad Calvino hizo un ejercicio de transversalidad, eso que hoy en día conocemos como “eje transverso”. Este “eje transverso” lo sustentó en la conocida cita del apóstol Pablo “Hagan todo para la gloria de Dios”.

Lo más importante de todo esto es que el ideal calvinista fue profundamente asimilado por los diferentes países que se abrieron a la revolución protestante, aquella que Lutero había motorizado en la primera reforma.

Todos estos países cimentaron su desarrollo en la proclama “todos somos iguales, solo nos diferencian los roles y sin importar lo que hacemos, debemos hacer todo para la gloria de Dios”. De aquí que no es accidente que los primeros países en industrializarse fueron aquellos que asumieron los principios de la Reforma protestante o, para decirlo mejor, de la revolución protestante.

Está claro que “hacer todo para la gloria de Dios” es hacer las cosas con la debida excelencia, con la necesaria calidad y por supuesto: “bien desde el principio”.

De manera que Calvino se anticipó a lo que Calvino se anticipó a lo que conocemos hoy. El se atrevió a beber de la sabiduría eterna encerrada en el “libro de los libros”. ¡Y he aquí el resultado!, el parto de la industrialización y posteriormente del capitalismo, de la ciencia, de la cultura, del desarrollo, pues si toda verdad es cristiana no hay que tenerle miedo a que la tierra gire, o al libre ejercicio de la ciencia, menos, menos a la escritura revelada; no hay por qué temer a que los hombres se encuentren con la verdad.

Tal era el ideal de Cristo: “conozcan la verdad para que la verdad los haga libres”. Por ello celebramos con regocijo los 492 años de la revolución protestante. Una revolución que todavía es reforma en nuestro país, pero que algún día su luz será más intensa para guiarnos por los senderos del desarrollo y la prosperidad, en justicia y equidad. “Sola escritura, sola gracia, sola fe”.

Claudia Hernández
Vivir; ‘Hoy’; Santo Domingo, RepDom., 1/11/2009
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27.9.09

Fotos de la Semana Intercultural de Valladolid (21-27 sept 2009)














9.8.09

En el camino artístico de la búsqueda / Carla Filipcic Holm

Carla Filipcic Holm


Las motivaciones originarias de un artista suelen ser dispares aunque posean puntos en común. Algunos destinos se ven forjados de ante mano y otros se van trazando en una intensa búsqueda que tiene que ver directamente con la búsqueda de la identidad. La soprano Carla Filipcic Holm es sin duda una de las artistas jóvenes argentinas más interesantes, con varios premios en su haber, un repertorio versátil y una voz de un atractivo singular. A pocos días antes de hacer su debut en el Teatro Colón en la ópera Così fan tutte de Mozart, la cantante habló con 'Tiempo de Música' en una charla en la cual reflexiona sobre el quehacer artístico entre otras cuestiones.

- ¿Qué se siente debutar en un teatro tan importante como el Teatro Colón con un personaje con el cual debutaste profesionalmente en el año 2002 para Juventud Lyrica?
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Básicamente la diferencia hoy día es que yo en esa época era una inconsciente total. No tenía mucha idea cuando me ofrecieron ese papel. Dije: "Bueno, pruebo a ver si me sale. Si no, no lo canto". No tenía conciencia de la magnitud. En un punto la inconciencia me venía bien porque salía mucho más tranquila; mucho más que ahora que es un teatro más importante y también quiero hacer otras cosas. Porque todos estos años uno fue creciendo y no se conforma como al principio que era llegar al final vivo. Ahora tenés mucha más expectativa, hay gente que ya te conoce.

- Hablemos de Fiordiligi. ¿Cómo abordaste el rol en aquella época y ahora?
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-Emmm [piensa] A mí me sirvió hacerla antes porque le conozco los lugares más expuestos En realidad lo que uno tiene que tratar de encontrar es un punto donde la voz salga por el mismo lugar. Ahora le conozco los lugares más expuestos. Hay cosas que podés hacer en el camerino y después en el escenario, que es otro espacio y con la orquesta, uno ya sabe qué cosas no vas a poder hacer. Uno debería encarar todo de la misma forma. Lo bueno de estos roles es que te requieren mucha flexibilidad en la voz. Con otros corrés el riesgo de quedarte en un mismo registro, o muy abajo o muy arriba, como si la voz se desbalanceara. Con Fiordiligi no me ocurre eso. Igual es bravo y muy largo. Me parece que estar en este teatro le añade algo más. No puedo olvidarme que es el Colón: tiene una energía muy especial y es muy grande, eso le añade un extra de dificultad. Sin embargo, es muy grato cantar acá. ¡Es el Teatro Colón!

- Hasta el momento presente, Mozart es en cuanto a ópera es lo que más hiciste. Qué otros roles vos pensás que estarían en tus posibilidades?
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-En realidad ya los he hecho casi todos los que están dentro de mis posibilidades. Me parece que sí. Hice Vitellia, Fiordigili, Donna Elvira, la Condessa… La Condessa es uno de los que me falta hacer. Lo hice pero "en off". Ese es un rol que me gustaría hacer en el futuro. Bueno, también en Idomeneo, el pesonaje de Electra quizá más adelante. Pero yo con estos roles si pudiera cantarlos de acá a algún tiempo, ¡soy feliz!

- En una entrevista Maria Callas, a fines de los años sesenta, hablaba de cómo abordaba los personajes y decía que, si bien le prestaba mucha atención a las palabras y al libreto, encontraba la "verdad" de su interpretación en la música.
-¿Cuál es tu postura frente a eso… a tu interpretación, a lo verdadero de tus interpretaciones?
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-Si, yo creo que tiene que haber un equilibrio. A mí me pasa que me olvido de cantar y eso es malo. Por un lado es bárbaro: podés no estar pendiente de qué estás cantando. Pero hay ciertas cuestiones físicas que tenés que cuidar porque sino se perjudica el sonido. Entonces, aunque vos estés super en personaje y con un nivel de emotividad muy fuerte, si no estudiás el sonido, hay algo en el medio que se rompe. Pero sí, es cierto. Están las dos cosas. Yo no pongo una cosa por encima de la otra. Cuando uno está en el escenario tiene que ver en qué momento está y dramáticamente que estás diciendo, conectarse con eso y hacer un trabajo previo para hacer que la voz pueda salir lo mejor posible sin estar preocupado. Siempre son las dos cosas que hay que cuidar.
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Por ejemplo, en el rondó de Fiordiligi [del segundo acto]: ella está diciendo que es un momento terrible porque se da cuenta que, a pesar de haber creído que era posible amar sólo a una persona, no es así. En verdad siente amor por dos hombres a la misma vez, es amor verdadero y no es una persona horrible. Es una mujer que le ha pasado esto y el mundo se le viene abajo, todas sus creencias. Es un momento de crecimiento. Se produce una madurez muy grande y ella está diciendo que está terriblemente avergonzada de si misma y ante la imagen de su prometido. Tiene que cantar ese rondó, un aria tremenda, súper difícil, y con un sentimiento que de querer meterse hacia adentro y esconderse. Esas son las cosas peligrosas para mí cuando estoy en el escenario. Las cosas que tengo que prestar atención.

- Como que tenés que equilibrar…Claro. Tenés que siempre mantenerte. Darle libertad al texto hasta cierto punto, porque sino el cuerpo te puede poner en una posición que te perjudique: vos estás super compenetrada, tirada en el piso hecha un ovillo y si no cantás el aria, es una porquería. A nadie le sirve.

- ¿Cómo te conectás actoralmente con los personajes?
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-Yo hago mucho con la intuición, no tengo una técnica actoral. El año pasado hice Agatha de Die Freischütz [de Carl Maria von Weber] y el anteaño Agrippina [de Georg Friederick Handel], que era una mujer más grande, más malvada absoluta. Agatha era un ser cándido, místico y te conectás con eso. Es la energía que siento y es corporal. Además en un mismo personaje no tenés la misma actitud corporal porque le van pasando cosas que lo cambian. Por ejemplo, Fiordiligi en el duettino al comienzo de la ópera es una cosa y en el rondó es otra porque le pasó algo que la cambió. Entonces eso es intuición pura.

- Entre los cantantes que admirás ¿reconocés un tipo de perfil de la gente que te sensibiliza?
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-[silencio] Sí… La gente que a mí me sensibiliza es gente que tiene un compromiso muy profundo con la música, no que canta bien. La gente que canta bien, guau… pero no me encanta. Me impresiona, pero no me conmueve. Me gusta la gente que dice. Prefiero alguien que diga y sepa lo que está diciendo y cómo lo quiere decir, a alguien que emita bellos sonidos nada más.

- ¿Eso mismo es lo que tratás de trasladar a tu propia manera de hacer música?
-Sí. Yo sé que es mi fuerte. Estoy tranquila con mi compromiso con el texto, con el análisis y la vivencia profunda del personaje. Porque me sale así.

La charla nos va llevando por los inicios musicales de Carla Filipcic Holm, desde su paso por el heavy metal, cuando tocaba la guitarra y quería formar una banda, hasta sus inicios en la música académica. "Yo empecé a escuchar musicales. Era una época donde se hacían muchos musicales. Tenía unos amigos que iban, yo empecé a ir y me encantó. Capaz que si iba a ver ópera, no me enganchaba. En un musical, se da otro valor al teatro. [La mezzosoprano] Federica von Stade decía: 'Como cantante lírico, uno tiene que aprender mucho de los cantantes de comedias musicales'. Por el nivel de interpretación que tienen, cómo se juegan por un montón de cosas que en la ópera ahora está empezando a pasar. Así fue en realidad. Después me metí en un coro, porque empecé a estudiar canto".

Luego vino su paso por el Conservatorio Nacional de Música "Carlos López Buchardo" en el cual su iniciática motivación hacia el canto poco a poco fue transformándose: "Cuando yo empecé a estudiar en el Conservatorio, me empezaron a salir cositas, un musical experimental infantil que se hizo, me llamaron y quedé, que estuvimos ensayando un año para hacer cuatro funciones… pero de a poquito empecé a hacer cosas. Hubo una compositora que me escribió cosas para que le estrenara. En realidad empecé a cantar música contemporánea, antes que nada. Empecé a cantar con ella y después me escuchó gente y me fueron llamando. Cositas chiquititas. Después gané un par de concursos".

- Abordaste Haendel, Weber, Mozart, es decir, varios períodos estilísticos… ¿Podrías incursionar en los compositores del bel canto italiano del siglo XIX?
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-Sí… no me siento muy cómoda con autores del bel canto del siglo XIX. Creo que siempre uno tiene que cantar algo en lo que sienta cómodo y en lo que se sienta identificado. A mí el bel canto no es un lenguaje que me identifique. Es super sano, es bárbaro, te ayuda a cantar, te enseña muchas cosas, pero no es un lenguaje que me atraiga en particular. Hasta ahora he hecho cosas que disfruté mucho y me enganchaban mucho. Nunca me tocó salir a cantar algo que digo "es trabajo, está bien, me llaman lo hago". Hasta ahora nunca me pasó, pero te puede pasar. Porque cuando uno tiene una carrera te ofrecen cosas que por ahí no te encantan, pero bueno… es una oportunidad. Me parece que cada uno, sobre todo los cantantes, somos todos instrumentos distintos.
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Hay cosas que le podés pedir a una flauta pero que no se lo podés pedir - hablando de un instrumento de viento - a un trombón. Hay gente que nace flauta, hay gente que nace trombón, hay gente que nace clarinete. Cada uno tiene una forma de articular coherente al sonido que cada uno puede producir. Uno no puede forzar un sonido. Bah… como poder uno puede, pero no es bueno. Lo difícil para la carrera es encontrar cuál es tu verdadero sonido, por donde tenés que cantar y cómo, qué instrumento sos y qué es lo que podés hacer. Si bien los registros tienen notas en común, es otro sonido. Ese es el criterio con el que yo quisiera seguir: no meterme donde siento que no funciono.

- Solés realizar recitales de música de cámara, además de tu actividad operística. ¿Cuál es la diferencia?, ya que en el caso de la canción es algo mucho más íntimo, no sos un personaje…
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-Bueno, justamente eso que vos decís es "la" diferencia. Es la primera y casi única diferencia más allá del sonido. Cuando vos estás en una ópera estás en un personaje. Te olvidás de vos mismo. Estás al servicio de una historia, que tiene un comienzo y que tiene un fin. Cuando vos cantás "cámara", sos vos. Con tu sensibilidad. Compartiendo tu sensibilidad, aquella música que a vos te conmueve y tu emoción con la gente.
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Es algo muy hermoso. En algún punto, creo que disfruto de las dos cosas, pero creo que la música de cámara tiene una magia que la ópera no tiene. Aparte uno está solo con la cercanía del público. El público de cámara está más sensible a la emoción y no está esperando que pongas las notas, el agudo, y eso para mí es marco de tranquilidad porque aparte uno en la música de cámara elige. Es como una creación de uno, por supuesto que no la música, pero uno arma, construye algo, no? Por supuesto con el pianista o con el ensamble instrumental. Armar el programa, pensar qué obra va primero, qué obra va después, lo que quiere generar, es otro encanto. Y manejar la energía en un concierto de cámara es mucho más placentero para mí, que en una ópera.

- ¿Qué otras expresiones artísticas te llaman la atención, o frecuentás, que no tengan que ver estrictamente con lo musical?
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-La verdad que como disfrutar y que me atraen hay muchas cosas. Pero no tengo tiempo para acercarme a otras cosas. El teatro me encanta y lo disfruto con todo el alma. También el cine. Mi hermana canta en una banda de heavy metal. Voy a sus recitales y me encantan. Yo disfruto de muchas cosas. De exposiciones, si tuviera todo el tiempo lo haría. Porque además todo te enseña. Siempre uno puede aprender de todo. Ir a una muestra también te conmueve y capaz que vos cantás algo y te hace acordar a eso, que te da una imagen que uno necesita. No podés estar solo enfrascado.

- La vida del cantante lírico parece estar signada por el tiempo o las proyecciones. ¿Cómo manejás eso?
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-La verdad no tengo mucho tiempo para proyectar tanto por suerte o por desgracia. Tengo bastante trabajo ahora, entonces estoy tratando de estudiar lo que voy a cantar dentro de unos meses, que está bárbaro porque me sirve, es lo que tengo que hacer. A veces sí, uno se desbanda y por lo general te sirve a futuro. Por ejemplo, cuando canté Fiordiligi dije: "algún día me tocará cantarlo de nuevo", y supongo que otras cosas también. Uno no puede estudiar todo lo que hace. Creo que también uno puede estudiar sí ciertos lenguajes, estudiar un rol que cree que en algunos años va a cantar, que uno aprende algo de eso ahora y no se lo banca o no te llega la oportunidad de hacerlo, pero por lo general hasta ahora vine estudiando, tuve la suerte de estudiarlo y hacerlo. Así que no tuve mucha proyección.

- Por último, ¿qué es lo próximo que se viene?
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-En un mes me voy a Viena al concurso Belvedere. Después vuelvo y tengo acá la Ópera de Cámara [del Teatro Colón] con La grotta di Trofonio y a fin de año voy a unas "masterclasses" en Alemania de la misma fundación que organizó el Concurso Neue Stimme, en el cual participé en 2005. De esa gente del concurso, seleccionan a un grupo de cantantes y al año siguiente te invitan a unas "masterclasses" con los profesores, algunos del jurado y otros de afuera, así que buenísimo. Estás una semana y dás un concierto. Por ahora eso y es suficiente. Y conciertos de cámara.

Entrevista de Javier Villa
Tiempo de Música
"En el camino artístico de la búsqueda":
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7.4.09

Un joven dominicano en Buenos Aires - Por Carlos Szwarcer

Joan Carlos Rodriguez


Un joven dominicano en Buenos Aires


Por Carlos Szwarcer


Primera Parte:



Joan Rodríguez, dominicano, de 24 años de edad, trabaja en la Compañía Orange en el rubro telecomunicaciones. Especialista en “mercadeo”, diseño e implementación de servicios para celulares, aprovechó sus vacaciones para llegarse, por primera vez, a la Argentina. Buenos Aires era un destino ansiado por varios motivos; la estadía de una semana le permitió conocer en vivo y en directo la ciudad.

Nuestro encuentro en el Café Tortoni -el 26 de marzo- tuvo como objetivo entregarle para su padre Pedro, con quien me conecto vía mail desde hace unos años, compartiendo inquietudes culturales, algunas grabaciones de canciones de artistas argentinos que no se consiguen en República Domicana. Me hallé con un exceso de gentileza: mi amigo caribeño me hizo llegar varios productos típicos de la isla. Un diálogo sumamente ameno alentó mi curiosidad por saber qué pensaba su joven hijo sobre Buenos Aires, cómo la imaginaba y qué encontró, a horas de partir hacia su tierra.

- Joan: La cerveza ustedes la toman caliente casi… No caliente pero a temperatura normal. Allá se la toma lo más fría posible y aquí no se le agrega hielo tampoco a las bebidas.

- Carlos: Nosotros el hielo lo usamos. Tal vez no tanto. Será por una cuestión de clima.

En tanto Joan elogia la carne argentina y señala algunas diferencias entre los cortes vacunos de los dos países, decido preguntarle cómo ve Buenos Aires:

- ¿Cuál era tu imagen antes de viajar? ¿Qué es lo que pensabas que era, qué es lo que encontraste? ¿Qué imagen… qué sensación te llevás de la ciudad?

- “Justamente venía pensando sobre lo que antes creía y lo que me voy a llevar. Estaba identificando las cosas que más me llamaban la atención. He tenido la oportunidad de visitar otras metrópolis en América y Europa. Veo que aquí se mezcla un poco la influencia de las colonizaciones europeas… y también veo la fuerte influencia que tiene Latinoamérica en general. Muchas personas migran de Venezuela, de Perú, buscando mejoría. Aparentemente… tengo conocimiento de que la economía argentina es una de las más fuertes que hay en toda la región. Lo que más me ha llamado la atención y lo que más me ha gustado es la gente. Pero lo curioso es que pensaba que era lo que menos me iba a gustar, por el hecho de que del argentino allá se escucha, se piensa, y sobre todo del porteño, que es una persona un poco prepotente, supersticiosa, y que no iba a ser el más dulce, el más agradable para compararlo, por ejemplo, con el venezolano o el brasilero. En realidad no sabría explicar las razones por las cuales es la imagen que tenía”.

- ¿Por que vías te llegó esa imagen?

- “La manera más directa es a través de la televisión, las telenovelas, lo que se transmite a través de los medios. Y, tal vez, es de cierta forma el acento, que sea tan distinto del acento cantado caribeño, tal vez suene un poco altanero…”.

Joan trata de reflejar con un juego de palabras la forma de hablar del porteño, lo hace con un murmullo, casi sin palabras, imitando el tono repite: tan… tan… tan… tan…,e intenta mostrarme cierta soberbia nuestra con una expresión en el rostro que parece caracterizarnos. Nos imita forzando la postura corporal con una cabeza erguida, la pera levantada y mirando de costado. Me impacta la forma en que intenta reproducir el tono y la expresión de un porteño. Le expreso lo interesante que es observarle sus gestos al describirnos y amablemente me dice que si quiero puedo grabarlo con su cámara. Me pareció buena la idea y continuamos la charla. Mientras lo filmaba hacíamos un resumen de lo hablado, tratamos de repetir la escena pero, lamentablemente, sus palabras, sus mímicas tan frescas y contundentes, no fueron las mismas con la cámara delante. No pudimos recuperarlas. Ya se sabe que dos escenas nunca se repiten exactamente. Sin embargo, agrega otros elementos para tener en cuenta. Prueba reflejar nuestros modos con un ejemplo.

- “Viste…me traés la cuchara. No te estás dando cuenta que te estoy diciendo que necesito la cuchara ahora”. Y enfatiza el modo imperativo en pedir las cosas en un sencillo “… tenés más azúcar…”

Joan procura encontrarle una explicación a esa sensación inicial que se tiene al escucharnos, y aclara: “…tal vez la forma, el caribeño no se siente familiarizado con ese tipo de comunicación. El colocar las eses, la pronunciación crea una imagen, es un acento diferente”.

Aclara el joven dominicano que está hablando de los porteños y que no quiere “hacer una acusación general”. Reconoce que se tiene una imagen del lugar por “…lo que se dice, por los medios, la televisión… He conocido algunos argentinos que por cierto me han sido personas de mucho agrado… también he escuchado hablar que el argentino es una persona no muy cálida… y prepotente, por sentirse diferenciado de personas latinas, de otros países”. Joan hace una pequeña mueca y explica: “Pero no se debe confiar. He escuchado cosas buenas y he escuchado cosas malas… Y tenía que venir y comprobarlas, y me doy cuenta que es totalmente diferente. La gente es muy cálida, muy buena, y le encanta nuestro acento. Entonces…, bueno… a nosotros nos encanta el acento igual, aunque lo veamos así. Los hombres quieren venir porque saben que son muy lindas las chicas de Argentina y que hablan muy lindo también”.

- El acento argentino gusta más en la mujer por lo visto…

- Allí retransmiten algunos programas de televisión puramente argentinos. Aunque se vea que es una persona que se cree que es superior a las demás, las personas con las que tuve contacto, veo que la gente es muy buena, muy amable.

¿Cómo somos y qué imagen damos? Por suerte no todo es negativo. Por ejemplo, Joan relata: “Si le preguntas algo en la calle te responden bien y sin problema, y saben sonreír de forma natural”. Algo tan habitual como la sonrisa aparece como algo no esperado de nuestras características, al menos hasta que se nos conoce mejor. Y al joven turista se le vuelve a iluminar el rostro caribeño cuando se refiere a la mujer argentina…

- “Estaba haciendo la comparación con el típico español y decía… bueno aquí están las chicas que no están en España… aquí tienen el aspecto de una persona europea con ese rayito latino… Bueno eso es algo muy personal”.

- Entonces hubo un cambio en cuanto a la imagen que tenías. ¿Hay algo más, con toda sinceridad, negativo, que te moleste?

- “Para nada, estoy fascinado. De hecho empecé a investigar un poco sobre eso para ver cuál es la causa… Y me encontré con lo siguiente conversando con una argentina. Le pregunto: ¿Qué pasa? ¡Creía esto de ustedes y mirá qué me encuentro! ´Si realmente no todos somos así´, me dijo. Entiendo no todo el mundo es igual en el mismo sitio, pero hay una mayoría. Ella (oriunda de Los Toldos, Provincia de Buenos Aires), dijo: ´sí es así… en el fondo, en el final es así, pero se ve mayormente en los porteños´”.

Tratando de encontrarle una razón a las palabras de su amiga Joan reflexiona: “Era la parte central de la ciudad donde empezó todo, donde se concentraba la gente adinerada y eso creo que es un prototipo en todo tipo de sociedad donde la burocracia impera. Pero ella me hizo ese comentario por debajo, me dijo que sí, en realidad lo es, y utilizó una palabra: Cheto”.

- Ella reconoce, de algún modo, que hay algo cierto de lo que se dice. Para el resto del país también la imagen del porteño parece tener esas características.

Nuestro visitante pone un gesto de pregunta y cambia el ángulo de la mirada.

- “Saliendo un poco del tema de la gente. La organización. No hay monedas aquí. Entonces es un lugar muy lindo, la gente es muy buena, sé que hubo un período de crisis, pero a nivel político sé que hay cosas fuera de lugar que sí me impresionaron. No esperé que cosas como esas se vieran, que faltaran monedas. Si me pongo a indagar es algo mucho más profundo que simples monedas. También lo disconforme que se siente el argentino con su forma de gobierno, con el estado. Se siente indignado… también sé que tiene una historia detrás…Y eso es algo también que me impresiona mucho…”.

Seguimos charlando de Buenos Aires, su gente y antes de retirarnos recorrimos los recovecos históricos del Tortoni. Eso es parte de una segunda nota.

Carlos Szwarcer
Buenos Aires, Argentina,
05 de abril, 2009
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14.1.09

LA CUESTION BINACIONAL, EL PLURALISMO Y LA RECIPROCIDAD ENTRE DOMINICANOS Y HAITIANOS



LA CUESTION BINACIONAL, EL PLURALISMO Y LA RECIPROCIDAD ENTRE DOMINICANOS Y HAITIANOS

Apuntes para una discusión abierta sobre el tema migratorio


Por: David E. Arias Rodríguez

Ciertamente hablar la cuestión binacional cuando se trata de temas que conciernen a la Republica Dominicana y la República de Haití es algo que supone asumir compromisos éticos que van más allá de las pasiones propias del nacionalismo irracional y de la oposición a ultranzas de todo lo que concierne al ámbito de los derechos soberanos de todo pueblo.
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Para algunos intelectuales acomodados ideológicamente al nuevo “internacionalismo”[1] que ha sido metamorfoseado por nuevos “imperativos categóricos”[2] dictados por las ideas “globalizantes” entienden que hablar de soberanía resulta un tanto desfasado en una sociedad globalizada, para otros el hablar de integración le causa pavor e implica una perdida de soberanía, por lo tanto hablar del tema sin que el mismo suponga caminar sobre el filo de la navaja de las posiciones de quienes quieren llevar el tema al plano racial o los que creen que el tema de la cuestión binacional corresponde meramente a la esfera de la soberanía resulta algo embarazoso.

Creemos que ante estas dos posiciones encontradas debe anteponerse una actitud reflexiva lejos de las pasiones. Hacer de analista en la cuestión binacional no es nada fácil y sobre todo cuando se mueven muchos intereses poderosos tanto a nivel nacional como internacional en torno a tal cuestión. Es obvio que en el abordaje del tema existen dos ideas contrapuestas: si alguien protesta por alguna decisión que implica adoptar cierta posición que involucre el tema de la soberanía esa protesta es llamada racista y si a esto se le antepone la de los defensores de los derechos de los inmigrantes entonces son acusados de haitianofilos y antinacionales.

Aquellos que utilizan el arma favorita del antirracismo que es la calificación de racista contra todo lo que contradiga sus “principios” no saben que con esta actitud provoca que los ciudadanos que se sienten originarios de un determinado territorio acaben convirtiéndose en realmente racistas por indignación. La militancia antirracista debe ser cuidadosa para que su actitud beligerante no genere racismo y falso nacionalismo.

El concepto de integración

La integración no la vemos en el sentido racial o geográfico-político, sino más bien ciudadano. No es racial pues la lucha por los derechos no puede aplicarse en un país de mezclados como lo es Republica Dominicana. Tampoco geográfico-político pues es la utopía de aquellos que sueñan con “una isla un país” esta muy lejos de hacerse realidad. Están muy equivocados los que piensan que semejante absurdo histórico puede ser posible.

Muy por el contrario lo referido por nosotros cuando hacemos alusión al tema de la integración es el que un ciudadano integrado es aquel que forma parte de la vida civil y cultural aun sea extranjero en un determinado país.

Nadie puede vivir en un país sin tener una idea de su estatus quo, sin poseer identificación, pues esto implica un riesgo tanto para la seguridad ciudadana como para la seguridad nacional. Un ser humano que no ha sido investido de documentación ciudadana es una aberración de los derechos ciudadanos tanto de los anfitriones que deben padecer inseguridades derivadas de la indocumentación como de los huéspedes que ven como sus derechos laborales y demás son constantemente violados. Un extranjero que no es identificado que se encuentra indocumentado es también pasible de abusos de todo tipo ya que carece de derechos al menos de derechos formales y constituidos.

Un ciudadano extranjero no es un ciudadano dominicano salvo que éste decida con arreglo a la constitución y las leyes optar por la ciudadanía dominicana. Para ello opinamos que este ciudadano debería someterse a una serie de exámenes y pruebas que compruebe su verdadera disposición de “Ser dominicano” y que esta dispuesto a respetar nuestras instituciones, leyes e historia como exigen otros países para otorgar ciudadanía. Esto último debe ser aplicable a todos los extranjeros sin distinción.

El sentido de responsabilidad de todo aquel que ejerce y adopta posiciones políticas debe tomar la ética de la responsabilidad social frente a la fácil ética de los dogmas ideológicos. Una posición ideológica o de principio puede tener buenas intenciones pero el no adoptar posiciones responsables en el ejercicio público y político puede traer graves consecuencias fruto de una marcada irresponsabilidad frente a su propio país y finalmente también ante los propios inmigrantes que supuestamente defiende.

Es difícil abordar el tema de la inmigración de nacionales haitianos dentro del marco de la cuestión binacional como ya dije sobre todo cuando quien escribe es ciudadano de uno de los países involucrados donde existen las insondables cadenas de significantes culturales que son emanadas de condiciones históricamente determinadas, las cuales hacen que las construcciones conceptuales respondan a distintos estímulos acuñados por la memoria social. Esto aplica para los ciudadanos de ambos países implicados.
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Analizar lo más objetivamente posible un tema conflictivo es una tarea ardua y que no deja contentos a mucho de quienes leen este artículo. Los temas migratorios envuelven elementos éticos y de percepción, saber que la inmigración aporta fuerza de trabajo para el desarrollo (muchas veces explotadas) y que a la vez la inmigración de nacionales haitianos como fenómeno social , económico y cultural plantea la incursión descontrolada de personas procedente de una cultura diferente históricamente antagónicas (si se quiere) que buscan un mejor destino en un medio social que le es extraño, a pesar de su cercanía geográfica y el pensar que este ciudadano haya venido para poder sobrevivir y lidiar con un medio que considera hostil y desconocido (pero mejor que en su país de origen) hace que nazca la semilla para el cultivo de nuevas formas de ghettos [3] o espacios poco integrados con el sistema social del territorio anfitrión.

Diferencia entre pluralismo y la multiculturalidad que tanto se promueve

Según Giovanni Sartori “el pluralismo, es una integración voluntaria y racional, suma valores, mientras el multiculturalismo fracciona y fragmenta, crea pequeñas sociedades cerradas, de necesidad identitaria en las que ya se disuelve la premisa de que todos los ciudadanos son iguales y liquida así la ciudadanía, balcaniza”. [4]

Nuestro problema no es aceptar la diversidad sino que el provocar integraciones sin ciudadanizar a los individuos es prácticamente un error de principio que afecta los contenidos culturales y las instituciones sociales.

Es bueno señalar que cuando hablamos de ciudadanizar no nos referirnos al concepto entendido en términos legales únicamente, sino al proceso de asumir (por parte del inmigrante) la cultura y los valores de la sociedad anfitriona y respetarla. Las actas de nacimientos y cedulas dominicanas no equivalen a integración.

Conceder ciudadanía sin ningún tipo de exigencias a personas que en gran parte vienen dispuestas a no integrarse y que acaban formando grupos o ghettos que no son integrables es un error, pues un grupo humano aislado puede en un futuro constituirse en un grupo de presión en contra precisamente de la sociedad que los acepto y decidió acogerlos, es uno de los grandes errores que cometen muchos “defensores de los derechos de los inmigrantes”.

Creemos en las protestas y las luchas reivindicativas siempre que estas sean para el bien del conjunto de la sociedad, no de grupos autoproclamados diferentes y facciones que atenta contra la integridad del cuerpo social.

Los nacionales extranjeros que no quieren integrarse fragmentan la sociedad y rompen el principio de igualdad ante la ley para una sociedad que aspira a ser plural y democrática algo que ha costado muchos sacrificios para poder construirse. La no integración supone principios claros de una división del trabajo renuente a factores de movilidad social positiva.

Coexistencia de los principios de reciprocidad y ciudadanía

Nos referimos a que el principio de la reciprocidad supone que, la entrada voluntaria a un país donde no se pertenece ya sea por razones de nacimiento o de su condición jurídica-constitucional donde éste ciudadano obtiene mejores condiciones de vida que en su propio país considerando que nadie lo ha obligado a hacer semejante traslado, entonces es racional que este ciudadano huésped tiene que ajustarse a los valores básicos de la sociedad que lo ampara[5].

Si este ciudadano no acepta, no es que merece ser expulsado del territorio de la nación anfitriona, pero es un inmigrante que no ha comprendido el carácter reciproco que implica el beneficio de una ciudadanía y por lo tanto no puede tener los mismos derechos que otros que si se han integrado: nadie puede gozar de los beneficios y vivir en un país cuyas reglas no acepta, tan sencillo como esto.

Una sociedad que promueve el aislamiento y fragmenta los espacios étnicos culturales inicia sin darse cuenta una disolución balcánica de lo que debería ser una sociedad pluralista. Una sociedad abierta como paradigma libertario es una sociedad realmente plural donde ésta existe como antítesis a aquella que es cerrada y segregacionista culturalmente.

Se trata de poder definir el valor de la diversidad, la solidez del pluralismo dentro de nuestros propios parámetros culturales sin influencias de percepciones foráneas sobre nuestra realidad binacional y aquí queremos hacer un alto: decimos percepciones foráneas porque el nivel de desinformación y la gran cantidad de elementos inconexos que se ciñen en el debate binacional es algo muy propio del cual se han hecho consideraciones cuyos análisis categóricos han sido influenciados por construcciones teóricas de otras latitudes, lo cual no permite hablar con propiedad sobre la cuestión a las partes involucradas en el tema dominico-haitiano. Por tal motivo no creemos que realmente exista una “concepción” en el sentido propio de la palabra que esté gravitando como paradigma para guiar los designios políticos de la cuestión binacional.

Lo más importante antes de abordar cualquier discusión conceptual es practicar la tolerancia de las ideas contrarias y aceptar los puntos medios para los acuerdos.

Es importante resaltar que hablamos particularmente de acuerdos y no de consenso como muchos pregonan puesto que el consenso es una utopía irrealizable en el ámbito de las relaciones políticas y mucho menos en materia de políticas migratorias ya que toda negociación en este plano implica ceder en puntos y derechos importantes para cada una de las partes para con ello lograr un entendimiento y una salida satisfactoria a la problemática.

La importancia de la tolerancia en los temas migratorios es un valor que deben asumir las dos partes esenciales involucradas en el fenómeno de las migraciones: la población anfitriona y la población huésped una y otra son parte de una misma realidad las cuales se ven afectadas recíprocamente y condicionadas por el medio social y el territorio donde gravitan.

Con estos elementos teóricos conceptuales debemos enfocarnos y consolidar el concepto de diversidad la cual no es dañina, sino que esta es un valor agregado que debe saberse utilizar, y a partir de esto saber su correcta interpretación y el no ignorar el hecho de que una sociedad donde se respete la diversidad influirá definitivamente en que podamos desarrollar nuevas significaciones que logren cobrar significado en la practica y movilicen la sociedad en el plano de la realidad misma que a ella le toca vivir.

Estas nociones deben ser capaces de ofrecer pistas para la configuración de un orden social construido a partir de la tolerancia, los acuerdos y el pluralismo: estas son las tres piezas claves con las cuales marcha una sociedad democrática. Si no tomamos en cuenta el valor ético de la tolerancia podrían ambas sociedades implicadas colapsar

El error de contenido de las discusiones ha sido el fundamentarse sobre premisas falsas y el pensar que las nociones sobre una sociedad plural deben estar asociadas a conceptos infinitamente dúctiles y capaces de soportar todo tipo de distorsiones.

La apertura sistémica como plantean algunos de nuestros intelectuales dominicanos seducidos por los cantos de sirena del humanismo abstracto, forman parte de los grupos de quienes plantean una integración total fruto de la entrada indiscriminada de todo aquel que quiera hacerlo sin considerar que la naturaleza social de los hechos económicos condicionada por factores determinantes en el orden material como el espacio y los recursos naturales que son factores finitos y limitados y que a la postre repercutirá en la calidad de vida tanto de los anfitriones como de los huéspedes y sobre todo que lo hacen sin tomar en cuenta lo mas peligroso que es el hacer una integración en el sentido burdo de la palabra sin medir sus secuelas.

Integrar sin medir consecuencias constituye una irresponsabilidad que podría tener derivaciones imprevisibles que posiblemente desencadenarían en violencias del tipo nacional-territorial y quizás convertirse en detonantes de una verdadera conflictividad xenofobica futura.

Es bueno saber que la entrada indiscriminada sin una categorización efectiva de los movimientos migratorios supone la admisión de fuerzas culturales que pueden resultar ajenas a las ideas pluralistas si estas son involuntaria o voluntariamente aisladas.

Una propuesta de cooperación binacional: La Agencia Dominicana de Cooperación Internacional

Podría parecer un desatino proponer una Agencia Dominicana de Cooperación Internacional, pues muchos dirán que República Dominicana es un país pobre y del tercer mundo que más bien “necesita que lo ayuden”. Pero resulta que la realidad es otra: por citar un solo ejemplo actualmente una parte importante de los presupuestos de salud y educación se invierten en proporcionarle servicios de asistencia a nacionales haitianos y sin embargo no existe una correspondencia entre los aportes del pueblo dominicano y la evidencia estadística reflejada en los sacrificios económicos de dicho pueblo.

Es necesario evidenciar ante la comunidad internacional nuestros aportes para paliar la situación de calamidad del pueblo haitiano y que por medio de esta oficina de cooperación puedan ser canalizados y evidenciados los recursos dominicanos como parte de una contribución del pueblo dominicano a la problemática de pobreza extrema de Haití.

Esta oficina deberá organizar, institucionalizar, clasificar y llevar un control estadístico de los aportes del estado dominicano en materia de salud, educación y seguridad ciudadana al pueblo haitiano.

La ADCI podría encargarse por medio de la Secretaría de Planificación y Desarrollo de canalizar los recursos internacionales para todo lo concerniente al tema binacional que dicho sea de paso no se resume al tema fronterizo como se piensa ya que los nacionales haitianos se encuentran en todo el territorio nacional y sus problemas son transgeograficos por lo que no puede ser objeto de localización espacial en punto especifico del territorio.

También la Agencia Dominicana de Cooperación Internacional podría promover proyectos de desarrollo e inversión en la Republica de Haití así como canalizar la inversión privada haitiana en República Dominicana.

Por ultimo hemos de significar que la cuestión binacional no está lo suficientemente debatida y falta voluntad en muchos casos para afrontar de manera valiente y creativa los desafíos que dicha cuestión supone.

Proponemos que se designe una comisión interministerial para diseñar un anteproyecto de ley donde discuta ampliamente el tema de las líneas de acción en el plano de la cooperación y la reciprocidad entre ambos países.

Santo Domingo, D.N,
27 de Diciembre del año 2007
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Notas:
[1] El socialismo fue el primer movimiento político que acuñó el término internacionalismo y, ciertamente, los ideales internacionalistas se basan de forma prominente en los principios del movimiento socialista. Durante el siglo XX, el internacionalismo dejó de ser un asunto exclusivamente integrado en el ámbito del socialismo, aunque aún recibe la mayor parte de su apoyo por parte de la izquierda política. El mercado libre globalizado contemporáneo no se puede definir como internacionalismo, ya que éste promueve únicamente la integración económica, mientras ignora los aspectos políticos y sociales. Es por ello que hacemos hincapié en que a decir de muchos teóricos socialistas la derecha es muy hábil en tomar conceptos de izquierda e incorporarlos para sus fines sino démosle un vistazo al concepto “Sociedad Civil” que es el líder de los conceptos plagiados el cual tiene el raiting del mayor numero de acepciones contrapuestas.

[2] El Imperativo categórico es un concepto central en la ética kantiana, y de toda la ética deontológica moderna posterior. Pretende ser un mandamiento autónomo (no dependiente de ninguna religión ni ideología) y autosuficiente, capaz de regir el comportamiento humano en todas sus manifestaciones. Kant empleó por primera vez el término en su Fundamentación de la metafísica de las costumbres (1785)

[3] Un ghetto o gueto (del dialecto veneciano ghetto, fundición de hierro, por la fábrica alojada antiguamente en el barrio posteriormente reservado a los judíos) es un área separada para la vivienda de un determinado origen étnico, cultural o religioso, voluntaria o involuntariamente, en mayor o menor reclusión. El término se empleó, originalmente, para indicar las juderías; el uso se ha extendido hoy a cualquier área en la que la concentración de un determinado grupo social es excluyente .En la estructura urbana actual, se ha procedido a aplicar a los barrios dispersos separados del resto de la ciudad y poblados por cualquier concentración de una minoría determinada de origen étnico, cultural o religioso (por ejemplo, un Barrio Chino, o una comunidad Amish. Las ciudades que presentan mayores guetos son: Madrid, Nueva York y Miami.
[4] El País, 8 de abril del 2001 “ la inmigración sin limites es una Amenaza”, entrevista a Giovanni Sartori.
[5] Ibid 4
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